Hoy quiero hablar un poco de mi contexto, pertenezco a los “baby boomers”, crecí en un ambiente donde el “deber ser”, el “comportamiento ético” y los “valores” eran los pilares que debían regir en la vida, cuando iniciaba mi carrera profesional encontré personas maravillosas, pero también muchos abusivos, maltratadores y deshonestos. Después de dedicarme una década a los medios de comunicación masiva, me invitaron a colaborar en la CNDH, fui fundadora y tuve la oportunidad de crear el área de difusión para la divulgación de los derechos humanos, algo que solo en la academia se discutía, lo adaptamos para su difusión masiva, aterrizando textos complejos a ejemplos comprensibles, fue una tarea titánica, pues en una sociedad aceitada por la corrupción, hablar de derechos y honestidad no fue fácil.
Estudie en la UAMX, fui la primera generación, al final la tesis fue una investigación de campo sobre la descampesinación del campo en Nativitas Tlaxcala, en la escuela técnica secundaria del este poblado, escogimos el tercer grado pero nos costó mucho trabajo interactuar con los alumnos, eran muy herméticos, aplicamos baterías de conocimientos y al final les preguntábamos que querían hacer después de la secundaria, la mayoría contestó que ser obreros en el corredor industrial Tlaxcala-Puebla (ahí está la fábrica de Volkswagen), sin embargo los resultados de las baterías eran preocupantes, pues encontramos que no sabían leer, tampoco las cuatro operaciones básicas. Terminamos haciendo un teatro guiñol, con mucho éxito, los alumnos quisieron interactuar con los títeres.
Después de esta larga introducción quiero compartirles que siempre he tenido preocupación por la educación y sin una base sólida, difícilmente podremos concretar en el gran potencial que tenemos, por eso estoy aquí para aprender, reflexionar y poder contribuir con un cambio que propicie un mejor país para todos.
Los retos por enfrentar son más grandes que el Everest, pero eso no los hace imposibles, estamos aquí para comprender las causas de la realidad que enfrentamos desde nuestras trincheras y desde ahí, como dice Chomsky “Mediante la razón, la reflexión crítica y la búsqueda de respuestas a preguntas fundamentales sobre la existencia, el conocimiento, la moral, la mente, el lenguaje y el sentido de la vida, abarcando la totalidad de las cosas”.
Si, sé que es ambicioso, pero si no pensamos así, seguiremos como hasta ahora y creo que todos soñamos, más allá de lo inmediato, en dejar una huella que haga diferencia. Los grandes cambios no son estruendosos, requieren mucho trabajo y constancia, tal vez no me toque verlo, pero no quiero irme de este mundo sin la tranquilidad de hacer lo que me correspondía para dejar un mejor futuro para todos, aunque mi contribución se cómo un grano de mostaza.
Esta especialidad para mi es fundamental, integrar la filosofía y la ontología me da las herramientas que necesito para repensar la realidad, la existencia y el sentido de la vida, para que desde mi mosaico tal vez contribuir con otros para un cambio positivo en las personas que a su vez impacten a más personas como la "cadena de milagros" y construyamos comunidad.
Después de esta larga introducción quiero compartirles que siempre he tenido preocupación por la educación y sin una base sólida, difícilmente podremos concretar en el gran potencial que tenemos, por eso estoy aquí para aprender, reflexionar y poder contribuir con un cambio que propicie un mejor país para todos.
Los retos por enfrentar son más grandes que el Everest, pero eso no los hace imposibles, estamos aquí para comprender las causas de la realidad que enfrentamos desde nuestras trincheras y desde ahí, como dice Chomsky “Mediante la razón, la reflexión crítica y la búsqueda de respuestas a preguntas fundamentales sobre la existencia, el conocimiento, la moral, la mente, el lenguaje y el sentido de la vida, abarcando la totalidad de las cosas”.
Si, sé que es ambicioso, pero si no pensamos así, seguiremos como hasta ahora y creo que todos soñamos, más allá de lo inmediato, en dejar una huella que haga diferencia. Los grandes cambios no son estruendosos, requieren mucho trabajo y constancia, tal vez no me toque verlo, pero no quiero irme de este mundo sin la tranquilidad de hacer lo que me correspondía para dejar un mejor futuro para todos, aunque mi contribución se cómo un grano de mostaza.
Esta especialidad para mi es fundamental, integrar la filosofía y la ontología me da las herramientas que necesito para repensar la realidad, la existencia y el sentido de la vida, para que desde mi mosaico tal vez contribuir con otros para un cambio positivo en las personas que a su vez impacten a más personas como la "cadena de milagros" y construyamos comunidad.