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Puedo ser una ilusa optimista, pero es mejor que ser un grinch...

Puedo ser una ilusa optimista, pero es mejor que ser un grinch...

por Ana María de la Piedad Abadie Vázquez -
Número de respuestas: 3

Hoy quiero hablar un poco de mi contexto, pertenezco a los “baby boomers”, crecí en un ambiente donde el “deber ser”, el “comportamiento ético” y los “valores” eran los pilares que debían regir en la vida, cuando iniciaba mi carrera profesional encontré personas maravillosas, pero también muchos abusivos, maltratadores y deshonestos. Después de dedicarme una década a los medios de comunicación masiva, me invitaron a colaborar en la CNDH, fui fundadora y tuve la oportunidad de crear el área de difusión para la divulgación de los derechos humanos, algo que solo en la academia se discutía, lo adaptamos para su difusión masiva, aterrizando textos complejos a ejemplos comprensibles, fue una tarea titánica, pues en una sociedad aceitada por la corrupción, hablar de derechos y honestidad no fue fácil.

Estudie en la UAMX, fui la primera generación, al final la tesis fue una investigación de campo sobre la descampesinación del campo en Nativitas Tlaxcala, en la escuela técnica secundaria del este poblado, escogimos el tercer grado pero nos costó mucho trabajo interactuar con los alumnos, eran muy herméticos, aplicamos baterías de conocimientos y al final les preguntábamos que querían hacer después de la secundaria, la mayoría contestó que ser obreros en el corredor industrial Tlaxcala-Puebla (ahí está la fábrica de Volkswagen), sin embargo los resultados de las baterías eran preocupantes, pues encontramos que no sabían leer, tampoco las cuatro operaciones básicas. Terminamos haciendo un teatro guiñol, con mucho éxito, los alumnos quisieron interactuar con los títeres.

Después de esta larga introducción quiero compartirles que siempre he tenido preocupación por la educación y sin una base sólida, difícilmente podremos concretar en el gran potencial que tenemos, por eso estoy aquí para aprender, reflexionar y poder contribuir con un cambio que propicie un mejor país para todos.

Los retos por enfrentar son más grandes que el Everest, pero eso no los hace imposibles, estamos aquí para comprender las causas de la realidad que enfrentamos desde nuestras trincheras y desde ahí, como dice Chomsky “Mediante la razón, la reflexión crítica y la búsqueda de respuestas a preguntas fundamentales sobre la existencia, el conocimiento, la moral, la mente, el lenguaje y el sentido de la vida, abarcando la totalidad de las cosas”.

Si, sé que es ambicioso, pero si no pensamos así, seguiremos como hasta ahora y creo que todos soñamos, más allá de lo inmediato, en dejar una huella que haga diferencia. Los grandes cambios no son estruendosos, requieren mucho trabajo y constancia, tal vez no me toque verlo, pero no quiero irme de este mundo sin la tranquilidad de hacer lo que me correspondía para dejar un mejor futuro para todos, aunque mi contribución se cómo un grano de mostaza.

Esta especialidad para mi es fundamental, integrar la filosofía y la ontología me da las herramientas que necesito para repensar la realidad, la existencia y el sentido de la vida, para que desde mi mosaico tal vez contribuir con otros para un cambio positivo en las personas que a su vez impacten a más personas como la "cadena de milagros" y construyamos comunidad.

Después de esta larga introducción quiero compartirles que siempre he tenido preocupación por la educación y sin una base sólida, difícilmente podremos concretar en el gran potencial que tenemos, por eso estoy aquí para aprender, reflexionar y poder contribuir con un cambio que propicie un mejor país para todos.

 Los retos por enfrentar son más grandes que el Everest, pero eso no los hace imposibles, estamos aquí para comprender las causas de la realidad que enfrentamos desde nuestras trincheras y desde ahí, como dice Chomsky “Mediante la razón, la reflexión crítica y la búsqueda de respuestas a preguntas fundamentales sobre la existencia, el conocimiento, la moral, la mente, el lenguaje y el sentido de la vida, abarcando la totalidad de las cosas”.

Si, sé que es ambicioso, pero si no pensamos así, seguiremos como hasta ahora y creo que todos soñamos, más allá de lo inmediato, en dejar una huella que haga diferencia. Los grandes cambios no son estruendosos, requieren mucho trabajo y constancia, tal vez no me toque verlo, pero no quiero irme de este mundo sin la tranquilidad de hacer lo que me correspondía para dejar un mejor futuro para todos, aunque mi contribución se cómo un grano de mostaza.

Esta especialidad para mi es fundamental, integrar la filosofía y la ontología me da las herramientas que necesito para repensar la realidad, la existencia y el sentido de la vida, para que desde mi mosaico tal vez contribuir con otros para un cambio positivo en las personas que a su vez impacten a más personas como la "cadena de milagros" y construyamos comunidad.

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Re: Puedo ser una ilusa optimista, pero es mejor que ser un grinch...

por Tolteca Solis Brenda -
Hola Ana María, un placer leerte y conocer un poco de tu historia y contexto, leo que por lo vivido te apasiona enseñar y contribuir a la sociedad creo que eso es muy valioso y es lo que necesita nuestra sociedad actual.
Creo que esta materia da más soporte a cuestionarse y ser empáticos para poder apoyar, creo que dará un gran cambio positivo en la perspectiva de todos y sobre todo nos hará cuestionar
En respuesta a Ana María de la Piedad Abadie Vázquez

Re: Puedo ser una ilusa optimista, pero es mejor que ser un grinch...

por Villalobos Soto Paulina Yaori -
Tu testimonio es muy valioso y refleja una profunda coherencia ética entre tu trayectoria profesional y tu compromiso social. La preocupación por la educación como base del desarrollo humano dialoga claramente con la filosofía clásica: Aristóteles sostenía que la paideia (educación) es el fundamento para formar ciudadanos virtuosos y construir una polis justa, idea que se refleja en tu experiencia y vocación de servicio.
En respuesta a Ana María de la Piedad Abadie Vázquez

Re: Puedo ser una ilusa optimista, pero es mejor que ser un grinch...

por MURILLO RIVERA ALFREDO -
Hola Ana María,
gracias por compartir tu historia con tanta honestidad y profundidad. Tu recorrido personal y profesional refleja un compromiso genuino con la ética, la educación y la transformación social, no desde la teoría, sino desde la experiencia vivida.
Me impactó especialmente tu trabajo en la CNDH y el esfuerzo por traducir conceptos complejos —como los derechos humanos— a un lenguaje accesible para la sociedad. Ahí encuentro una conexión muy clara con la filosofía y la ontología: hacer comprensible lo esencial y llevar la reflexión al terreno de la vida cotidiana, especialmente en contextos marcados por la corrupción y la desigualdad.
El relato de tu investigación en Tlaxcala es profundamente revelador. Evidencia cómo la falta de bases educativas sólidas limita el horizonte de posibilidades desde edades muy tempranas. El hecho de que el teatro guiñol haya logrado generar conexión donde otros métodos no funcionaron muestra que el aprendizaje ocurre no solo desde lo cognitivo, sino también desde la emoción, el vínculo y el sentido.
Tu reflexión me inspiró personalmente a reforzar las bases de un proyecto educativo que desarrollo actualmente, enfocado en liderazgo, con la intención de aportar —desde mi propia trinchera— a suplir algunas de las carencias que existen en el sistema educativo en México, particularmente en la formación del liderazgo consciente, ético y humano. Coincido contigo en que sin una base sólida difícilmente se puede desplegar el gran potencial que tenemos como sociedad.
La metáfora del “grano de mostaza” resume muy bien este camino: contribuciones pequeñas, constantes y con sentido, que quizá no veamos florecer del todo, pero que siembran posibilidades reales de cambio. Gracias por tu aportación, que sin duda enriquece este espacio y nos recuerda que pensar, reflexionar y cuestionar la realidad también es una forma profunda de acción.