1. Diagnóstico inicial
El cliente tiene varios síntomas que suelen aparecer cuando la organización ya no está funcionando como debería: funciones duplicadas, baja productividad, procesos lentos y áreas que no se coordinan entre sí.
Antes de plantear cualquier solución, lo primero es entender qué está pasando realmente y qué está generando estos problemas. El diagnóstico nos ayuda a no "adivinar" y, en cambio, trabajar con datos claros.
2. Marco de análisis
Para analizar el caso, me apoyo en tres enfoques que ayudan a ver el panorama completo y así es más fácil identificar dónde está el origen del problema:
- Visión sistémica: Para entender cómo se conectan (o desconectan) las áreas.
- Procesos: Reviso cómo fluye el trabajo, dónde puede haber un cuello de botella y qué se está haciendo de más.
- Diseño organizacional: Veo si la estructura actual realmente apoya lo que el negocio necesita.
3. Propuesta metodológica
Divido en cuatro etapas La forma de trabajar el proyecto:
Etapa1. Diagnóstico
- Reviso los documentos y las métricas actuales.
- Converso con personas clave para entender cómo viven el día a día de su trabajo.
- Hago un mapeo de los principales procesos.
- Identifico cargas de trabajo, algunos roles "confusos" y causas raíz.
- Presento los hallazgos y las prioridades a atender.
Etapa 2. Diseño de la nueva estructura
- Planteo una estructura más clara y alineada a lo que el negocio realmente necesita.
- Reorganizamos las funciones para eliminar duplicidades y evitar huecos.
- Actualizo los perfiles de puesto para dar mejor claridad.
- Rediseño procesos para hacerlos más eficientes.
- Propongo nuevas formas de coordinación y comunicación entre las diversas áreas.
Etapa 3. Implementación
- Alineamos la propuesta con los líderes.
- Diseño un plan de transición que explique qué cambia, cuándo y cómo.
- Doy acompañamiento y capacitación según los roles.
- Hacemos ajustes conforme el equipo vaya adoptando la nueva forma de trabajar.
Etapa 4. Seguimiento
- Mido los indicadores clave (KPI´s) para ver si el cambio está funcionando.
- Tenemos revisiones periódicas con las áreas.
- Ajustamos lo que sea necesario, hasta que la nueva estructura se consolide.
4. Evaluación de impacto
Se revisa desde tres ángulos:
- Operativo: Menos duplicidades, procesos más fluidos y mejores tiempos.
- Organizacional: Áreas mejor coordinadas y estructura alineada a la estrategia.
- Humano: Más claridad, mejor comunicación y menos fricción interna.
La medición se hace comparando el antes y el después, y sumando retroalimentación del equipo.
Conclusión
Esta propuesta busca entender primero el origen del problema, diseñar una solución realista y acompañar al cliente durante el cambio hasta que la nueva forma de trabajar quede bien integrada. Es una metodología práctica, clara y totalmente aplicable a un caso real.