Narración, lenguaje y desarrollo humano en la cultura mediática
El artículo de Sola-Morales (2015) sostiene que la narración posee un alcance ontológico, ya que no se limita a describir hechos, sino que participa activamente en la configuración de la realidad social. Desde esta perspectiva, el discurso mediático no es un simple vehículo de información, sino un mecanismo que construye marcos interpretativos desde los cuales comprendemos el mundo.
a) Las narraciones mediáticas influyen profundamente en la manera en que entendemos temas sociales e identitarios. Un ejemplo actual es la narrativa predominante sobre el liderazgo en México. Con frecuencia, los medios presentan el liderazgo vinculado a corrupción, abuso de poder o ineficiencia política. Aunque existen situaciones reales que justifican la crítica, la reiteración constante de este enfoque contribuye a consolidar una imagen colectiva donde el liderazgo ético aparece como algo excepcional o poco viable. Desde la perspectiva ontológica desarrollada por el autor, esta narración no solo refleja problemas existentes, sino que contribuye a configurar una realidad simbólica donde el escepticismo y la desconfianza se vuelven elementos estructurales de la identidad social.
b) Cuando ciertos discursos se vuelven dominantes en el espacio público, comienzan a establecer los marcos desde los cuales la sociedad interpreta lo posible y lo deseable. Si el liderazgo es narrado de manera reiterada como sinónimo de corrupción, esa interpretación puede naturalizarse y limitar las expectativas colectivas respecto a la transformación social. En este sentido, la narración mediática influye en la manera en que las personas se relacionan con las instituciones, toman decisiones y construyen proyectos comunes. Analizar críticamente estas narraciones permite reconocer su impacto en la configuración de la realidad social y abrir la posibilidad de resignificar el liderazgo desde enfoques éticos y humanistas.
Por otro lado, y no necesariamente desde el lado de la corrupciòn sino de la excelencia tècnica. Un ejemplo concreto del alcance ontológico de la narración puede observarse en contextos empresariales locales. En el caso de un tostador de café reconocido por la alta calidad de su producto, se ha configurado entre algunos clientes la percepción de que su trato es distante o excesivamente técnico. Esta narrativa —independientemente de que corresponda totalmente a la realidad o no— ha generado que ciertas personas eviten acercarse, no por la calidad del café, sino por la expectativa de una experiencia incómoda.
Desde la perspectiva planteada por Sola-Morales (2015), este caso ilustra cómo el lenguaje y los relatos que circulan socialmente no solo describen a una persona, sino que contribuyen a configurar su identidad pública y las relaciones que establece con su entorno. La reputación no es únicamente un atributo individual, sino un fenómeno narrativo compartido que puede influir directamente en las decisiones de consumo y en la viabilidad de un negocio. Cuando una narrativa se instala —por ejemplo, que alguien “es difícil” o “quiere imponer su conocimiento”— comienza a operar como un marco interpretativo previo a cualquier experiencia directa. Así, el discurso antecede al encuentro y condiciona la interacción. Ontológicamente, esto muestra que el lenguaje no solo comunica opiniones, sino que participa activamente en la construcción de realidades económicas y sociales.
Analizar estos fenómenos permite comprender que transformar una narrativa puede abrir nuevas posibilidades de relación y desarrollo, tanto en el ámbito social como empresarial.
Así, el análisis ontológico del discurso mediático resulta fundamental para el desarrollo humano, ya que evidencia cómo el lenguaje participa activamente en la construcción de nuestras interpretaciones y en la orientación de nuestras acciones colectivas.