Narración, lenguaje y desarrollo humano en la cultura mediática
Desde la ontología del lenguaje, he comprendido que las narraciones mediáticas no solo nos informan sobre lo que ocurre en el mundo, sino que influyen directamente en la manera en que interpretamos la realidad y nos interpretamos a nosotros mismos. Como plantea Sola-Morales (2015), la narración tiene un alcance ontológico porque configura sentidos, emociones e identidades, es decir, no solo cuenta historias, sino que construye realidades compartidas.
Un ejemplo que considero muy cercano es la forma en que los medios y las redes sociales abordan actualmente el tema de la salud mental. En plataformas como Instagram o TikTok. (Spotify, Apple Podcasts) es común encontrar narrativas personales donde personas comparten sus experiencias con ansiedad, depresión o procesos terapéuticos. Estas narraciones suelen ser emotivas y testimoniales, lo que genera empatía y una sensación de acompañamiento. En lo personal, considero que este tipo de narrativa ha contribuido a visibilizar un tema que antes se vivía en silencio. Sin embargo, también me hace reflexionar sobre cómo, en algunos casos, se simplifican procesos complejos o se convierten en tendencias, lo que puede distorsionar la comprensión profunda del problema. Esto confirma que la narración mediática no es neutral, sino que moldea nuestra forma de sentir y entender lo humano.
Desde la ontología del lenguaje, el hecho de que ciertos discursos mediáticos se vuelvan predominantes tiene implicaciones profundas, ya que terminan definiendo lo que consideramos normal, válido o verdadero. Cuando las palabras se repiten constantemente, se instala como una verdad que influye en nuestras decisiones, en nuestras relaciones y en la manera en que juzgamos a otros. En este sentido, creo que es fundamental asumir una postura crítica y consciente frente a los mensajes que consumimos, reconociendo que el lenguaje no solo describe la realidad, sino que crea posibilidades —o límites— para el desarrollo humano y la convivencia social.