¿Cómo contribuyen las narraciones mediáticas a moldear la forma en que comprendemos temas sociales, culturales o identitarios?
Estas narrativas contribuyen a moldear o estructurar la comprensión de la realidad que se busca expresar, porque no solo informan sobre los hechos, sino que los organizan narrativamente, dándoles sentido, causalidad y orientación temporal. Como señala Salome Morales (2015), la narración no es solo una forma expresiva, sino una condición estructural de la existencia humana ósea que interpretamos el mundo a través de historias que articulan pasado, presente y futuro. En este sentido, los medios y las redes sociales funcionan como edificadores desde los cuales entendemos lo social y lo cultural.
Un ejemplo actual lo podemos observar en Instagram o TikTok, donde se difunden narrativas en torno al éxito personal o la vida productiva. Influencers y creadores de contenido suelen emplear una narrativa autobiográfica-motivacional, estructurada como historia de superación: un inicio marcado por la carencia o el fracaso, un proceso de esfuerzo individual y un desenlace exitoso. Este tipo de narrativa, propia del storytelling mediático, tiene un fuerte impacto identitario y emocional ya que propone modelos de vida deseables y establecen la idea de que el éxito depende casi exclusivamente de la voluntad individual. El efecto de esta narrativa puede ser de dos sentidos; por un lado, motiva e inspira, pero por otro, invisibiliza factores estructurales como las desigualdades sociales, económicas o de género. Así, la narración mediática no solo representa la realidad, sino una interpretación del mundo a través de las historias propias, influyendo en cómo los sujetos interpretan su propia experiencia y la de los demás.
¿Qué implicaciones tiene, desde la ontología del lenguaje, que ciertos discursos mediáticos se conviertan en los predominantes en el espacio público?
Asumir que ciertos discursos mediáticos se vuelven predominantes implica reconocer que un postulado que plantea la ontología del lenguaje; el lenguaje es generativo, ósea el lenguaje no solo describe la realidad, sino que la construye. Recordando lo planteado por Salome Morales, las narraciones mediáticas poseen un alcance ontológico, ya que a través de ellas las personas, las instituciones y la sociedad otorgan significado a su experiencia del mundo. Cuando determinados discursos se imponen en el espacio público estos comienzan a configurar lo que se considera normal, legítimo o posible. Al repetirse y circular masivamente, dichos discursos se transforman en marcos de interpretación compartidos que influyen en las relaciones sociales, reforzando estereotipos, relaciones de poder, formas específicas de exclusión o de construir normalidades.
También estos discursos pueden influir en las tomas de decisiones colectivas, ya que orientan la opinión pública y condicionan las respuestas sociales frente a problemas comunes. Desde esta perspectiva, los medios no solo comunican acontecimientos, sino que la crean, transforman o realizan simultáneamente la realidad, al seleccionar qué historias se cuentan, cómo se cuentan y desde qué valores, esto puede reducir la capacidad de crítica de los sujetos para imaginar diferentes alternativas. Que ciertos discursos mediáticos dominen el espacio público implica que una forma particular de narrar el mundo se naturaliza como “la realidad”, afectando la manera en que las personas se comprenden a sí mismas, se relacionan con otros y participan en la construcción del sentido colectivo.