Desde mi perspectiva, uno de los principales riesgos para las empresas que no evalúan ni ajustan sus estrategias en tiempo real es que muchos problemas clave pasan desapercibidos. Sin herramientas como las que vemos en esta materia, es fácil enfocarse solo en indicadores superficiales, como el aumento de tráfico o ventas generales, y no detectar a tiempo fallas más profundas, por ejemplo, una baja en la conversión, en la satisfacción del cliente o en la eficiencia operativa. Sin este tipo de análisis, las decisiones suelen tomarse por intuición y no con base en información estratégica.
Otro riesgo importante es la pérdida gradual de competitividad. Considero que, sin un sistema de monitoreo claro, las empresas reaccionan tarde ante cambios del entorno digital, como nuevas expectativas del cliente o avances tecnológicos. Esto puede provocar pérdida de clientes recurrentes y aumento de costos, afectando directamente la rentabilidad, sin que la organización tenga claridad sobre el origen del problema.
En este sentido, herramientas como el Balanced Scorecard y el seguimiento de KPIs permiten hacer visibles aspectos que normalmente no tomaríamos en cuenta si no contáramos con estos enfoques teóricos y prácticos. Desde mi experiencia de aprendizaje, esta materia ayuda a comprender cómo los indicadores transforman datos en decisiones oportunas, facilitando ajustes estratégicos que pueden marcar la diferencia entre estancarse o recuperar la competitividad en entornos digitales.