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Foro de discusión Unidad 5

Foro de discusión Unidad 5

por ALEJANDRO ROBERTO VALENZUELA HERNÁNDEZ -
Número de respuestas: 1

Foro de discusión

Análisis de problemas complejos


Desde la perspectiva de un consultor organizacional, a continuación, presento una propuesta metodológica para abordar la reestructuración solicitada por un cliente corporativo que enfrenta fallas de eficiencia operativa, duplicidad de funciones, baja productividad y desarticulación entre áreas.

Además de los marcos metodológicos de diagnóstico y reestructuración organizacional, esta propuesta integra las habilidades clave del consultor: análisis crítico de información, comunicación efectiva con los actores involucrados, gestión de proyectos, manejo de conflictos y responsabilidad profesional. Estas competencias permiten que la metodología no solo sea técnicamente sólida, sino también viable y consciente en su implementación.


1. Diagnóstico inicial

Situación reportada por el cliente

La organización reporta:

  • Fallas en la eficiencia operativa.
  • Duplicidad de funciones entre puestos y áreas.
  • Baja productividad.
  • Desarticulación entre áreas (falta de coordinación y alineación).

Objetivo del diagnóstico

Obtener una fotografía AS-IS objetiva de cómo está funcionando actualmente la organización (procesos, roles, sistemas, cultura y desempeño), que permita explicar los síntomas y delimitar las causas probables para un posterior rediseño estructural y de procesos.

Con base en los síntomas, se plantean hipótesis causales iniciales que deberán validarse durante el diagnóstico:

Eje

Hipótesis inicial

Por qué vale la pena indagar

Procesos

Ausencia de mapas de procesos estándar (SIPOC y flujos detallados); retrabajos.

El mapeo ayuda a identificar pasos sin dueño, cuellos de botella y actividades sin valor.

Estructura y sistemas

Desalineación entre estructura formal, roles y sistemas con la forma real de trabajar.

Si estructura, sistemas y habilidades no están alineados, se genera duplicidad y confusión.

Gestión en piso

Decisiones tomadas sin observar el trabajo real (falta de gemba).

Observar en el lugar de trabajo permite entender causas reales de ineficiencia.

Cultura y liderazgo

Falta de acuerdos interáreas y estilos de liderazgo que no fomentan coordinación.

La cultura y el liderazgo condicionan la colaboración y el desempeño.

 

Estas hipótesis orientan el diagnóstico, pero solo se confirmarán mediante evidencia (entrevistas, observación directa, revisión documental e indicadores).


2. Marco de análisis

El caso se abordará desde un marco de análisis integral, articulado en tres niveles:

  1. Nivel estructural (organización formal)

·         Revisión del organigrama actual, niveles jerárquicos, tramos de control y líneas de reporte.

·         Análisis de coherencia entre funciones, descripciones de puesto y objetivos estratégicos.

·         Uso de un enfoque tipo 7-S (estrategia, estructura, sistemas, estilo, personal, habilidades y valores compartidos) para evaluar coherencia interna.

  1. Nivel de procesos (forma real de trabajo)

·         Mapeo de procesos clave AS-IS mediante herramientas como SIPOC (proveedores, entradas, proceso, salidas y clientes) y diagramas de flujo detallados.

·         Identificación de actividades duplicadas, pasos sin valor agregado, esperas y retrabajos.

·         Análisis de indicadores históricos de tiempos de ciclo, errores y productividad.

  1. Nivel relacional y de coordinación (interacción entre áreas)

·         Análisis de flujos de comunicación y mecanismos de coordinación formales (comités, reuniones, acuerdos de servicio).

·         Identificación de fricciones, vacíos de responsabilidad y conflictos de prioridades.

·         Uso de una matriz RACI (Responsable, Aprobador, Consultado, Informado) para clarificar quién hace qué en procesos transversales.

Complementariamente, se consideran herramientas diagnósticas clásicas de la consultoría:

  • Ishikawa (causa–efecto) para distinguir síntomas de causas raíz.
  • FODA interno para integrar fortalezas y debilidades organizacionales.
  • PESTEL cuando sea relevante considerar factores externos que condicionan las decisiones organizacionales.

Este marco garantiza que el diagnóstico no se limite a “mover puestos en el organigrama”, sino que considere procesos, personas, cultura y contexto, en línea con el enfoque integral que se persigue.


3. Propuesta metodológica

La propuesta metodológica se desarrolla en cuatro fases, alineadas al ciclo diagnóstico–intervención–evaluación.

Fase 1: Encuadre y alineación inicial

  • Clarificar con la alta dirección los objetivos de la reestructuración (qué se quiere mejorar y en qué plazo).
  • Definir el alcance del proyecto, criterios de éxito y principales actores involucrados.
  • Establecer reglas de trabajo, confidencialidad y canales formales de comunicación entre consultor y cliente.

En esta fase, el consultor pone en práctica habilidades interpersonales como la escucha activa, la formulación de preguntas claras y la negociación de expectativas con la alta dirección. Asimismo, ejerce responsabilidad profesional al delimitar un alcance realista y éticamente correcto, asegurando que el proyecto se plantee con transparencia y criterios de calidad.


Fase 2: Diagnóstico estructural y de procesos (AS-IS)

  • Revisión documental: organigramas, descripciones de puesto, manuales de procesos, indicadores existentes, reportes de calidad y servicio.
  • Levantamiento de información cualitativa: entrevistas semiestructuradas con directivos, mandos medios y colaboradores clave para identificar duplicidades, cuellos de botella y problemas de coordinación.
  • Mapeo de procesos críticos AS-IS (4–6 procesos clave), combinando:
    • Talleres rápidos de mapeo con los dueños de proceso.
    • Observación directa en el lugar de trabajo (gemba).

  

  • Construcción de matriz de funciones vs. áreas para detectar:
    • Funciones duplicadas entre áreas.
    • Vacíos de responsabilidad.
    • Actividades sin dueño claro.
  • Aplicación de herramientas de análisis: Ishikawa, FODA interno y, cuando proceda, PESTEL.

El desarrollo de esta fase requiere habilidades técnicas sólidas de análisis de datos y síntesis de información, así como pensamiento crítico para distinguir entre síntomas y causas raíz. A la vez, el consultor debe respetar la confidencialidad de la información recabada y mantener una postura ética y objetiva, demostrando responsabilidad profesional y estricto apego al código de ética del consultor.

Entregable principal de esta fase: informe de diagnóstico con síntesis de hallazgos, causas probables de las ineficiencias y oportunidades de mejora.


Fase 3: Diseño de la reestructuración (TO-BE)

  • Propuesta de nuevo diseño estructural (organigrama TO-BE) buscando:
    • Claridad de roles y responsabilidades.
    • Reducción de niveles jerárquicos redundantes.
    • Agrupación lógica de funciones afines (por procesos, clientes o productos).
  • Redefinición de perfiles de puesto y funciones clave, alineándolos con la estrategia y los procesos rediseñados.
  • Diseño de procesos TO-BE más simples y eficientes, eliminando actividades duplicadas y creando flujos claros de inicio a fin.
  • Construcción de una matriz RACI actualizada por proceso crítico, para clarificar quién es responsable, quién aprueba, quién se consulta y a quién se informa.

Entregable principal: propuesta de modelo organizacional y de procesos TO-BE, con sus implicaciones en roles, cargas de trabajo y coordinación interáreas.


Fase 4: Plan de implementación y gestión del cambio

  • Diseño de un plan de transición con etapas y prioridades:
    • Acciones de impacto rápido (quick wins).
    • Cambios de mediano plazo que requieran mayor preparación.
  • Elaboración de un plan de comunicación interna para explicar el porqué de la reestructuración, los beneficios esperados y los cambios por rol/área.
  • Definición de acciones de capacitación y acompañamiento para los colaboradores que asuman nuevos roles o nuevas formas de trabajo.
  • Establecimiento de un esquema de seguimiento (comité de implementación, reuniones periódicas, ajustes controlados).

En esta fase, el consultor actúa también como facilitador y gestor de proyectos: coordina cronogramas, alinea recursos, gestiona riesgos y promueve la comunicación efectiva entre las partes involucradas. Las habilidades de liderazgo, manejo de conflictos y acompañamiento emocional del cambio son esenciales para que la reestructuración no se perciba solo como un ajuste técnico, sino como un proceso cuidado hacia las personas.


4. Evaluación de impacto

La evaluación del impacto de la reestructuración se basa en comparar la línea base (situación inicial) con los resultados posteriores a la intervención. Para ello se propone:

a) Definir indicadores clave antes de intervenir

Indicador

Qué mide

Fuente principal

Nota de uso

Tiempo de ciclo por proceso

Eficiencia operativa

Sistemas/mediciones internas

Base para metas TO-BE.

% de retrabajos / errores

Calidad y duplicidad de esfuerzo

Bitácoras, tickets, QA

Cuantifica costos de ineficiencia.

Productividad por FTE

Salida por colaborador/área

KPIs de operación y finanzas

Compara antes vs. después.

Cumplimiento de SLA interáreas

Articulación y servicio entre áreas

Registros de servicio y tiempos

Mide mejora en coordinación.

Clima y satisfacción interna

Percepción del personal

Encuestas breves (pulse surveys)

Evalúa impacto humano del cambio.

 

b) Establecer metas y plazos

  • Reducir tiempos de ciclo de procesos críticos en un porcentaje definido.
  • Disminuir retrabajos y errores en un porcentaje objetivo.
  • Mejorar la productividad por colaborador en determinadas áreas.
  • Incrementar el cumplimiento de SLA interáreas.
  • Mantener o mejorar indicadores de clima y satisfacción interna.

 

c) Monitoreo y seguimiento

  • Revisiones formales a los 3, 6 y 12 meses posteriores a la implementación.
  • Comparación de resultados contra la línea base y las metas definidas.
  • Reuniones de seguimiento con dirección y líderes de área para ajustar la implementación cuando sea necesario.
  • Espacios de retroalimentación con los equipos (por ejemplo, breves sesiones de lecciones aprendidas).

Cierre

En síntesis, la estrategia propuesta integra herramientas metodológicas de diagnóstico, diseño e implementación propias de la consultoría organizacional, junto con habilidades técnicas, interpersonales y éticas. De este modo, el ejercicio no solo atiende un problema complejo de reestructuración, sino que refleja el rol del consultor como analista crítico, facilitador del cambio y profesional responsable frente al impacto de sus recomendaciones.


En respuesta a ALEJANDRO ROBERTO VALENZUELA HERNÁNDEZ

Re: Foro de discusión Unidad 5

por Castellanos Pérez Fabiola Patricia -
Hola Alejandro!
Me parece muy clara tu propuesta y, sobre todo, los tiempos que propones posteriores a la implementación son muy realistas. Independientemente de que el rol del consultor sea un agente de cambio, no hay que olvidar que la curva de cambio puede verse afectada por la complejidad de una reestructura intensa. En mi caso particular debo poner atención a esta parte de los tiempos para que la implementación sea exitosa. Gracias por hacerme reflexionar en este sentido. Saludos.