En mi opinión, una empresa que no evalúa ni ajusta su estrategia en tiempo real corre riesgos que pueden poner en peligro su crecimiento e incluso su permanencia en el mercado. En entornos digitales, donde todo cambia rápido, desde el comportamiento del cliente hasta los algoritmos de las plataformas o los costos de publicidad, no medir significa avanzar a ciegas. El primer riesgo es la pérdida de competitividad, porque las decisiones se toman con información desactualizada y la empresa puede seguir ejecutando campañas, procesos o mensajes que ya no funcionan. Un segundo riesgo es el incremento del costo de adquisición de clientes, algo que yo misma he experimentado en VAT México cuando una campaña deja de convertir: si no detecto a tiempo la caída en la tasa de agenda o en la tasa de conversión, termino gastando más por cada lead sin darme cuenta. Un tercer riesgo es la desconexión con las necesidades reales del cliente, lo que provoca pérdidas en satisfacción, recompra y reputación.
Por eso considero indispensable implementar un sistema de monitoreo de KPI's. En mi experiencia, analizar indicadores semanalmente como CPL, tiempo de respuesta, conversión por estándar, NPS o margen por certificación permite entender dónde está el verdadero problema y actuar rápido. Los KPI's funcionan como un tablero de control que muestra si la estrategia va bien o necesita ajustes inmediatos, lo cual es esencial para empresas que operamos en educación digital. Tener esos datos a la mano no solo evita errores costosos, sino que facilita tomar decisiones más oportunas, sostener la rentabilidad y mantener el crecimiento de manera ordenada y estratégica.