En una empresa manufacturera de tamaño medio se detectó una disminución sostenida en la productividad, acompañada de un incremento en la rotación de personal en áreas clave. Inicialmente, la dirección atribuía esta problemática a factores externos del mercado laboral; sin embargo, la situación requería un diagnóstico interno estructurado que permitiera identificar con mayor precisión las causas reales detrás de estos resultados.
Para abordar este tipo de problemáticas, el enfoque más adecuado es mixto (cuantitativo y cualitativo), ya que permite integrar distintas fuentes de información. Por un lado, el análisis cuantitativo facilita identificar qué está ocurriendo mediante indicadores como rotación, ausentismo y niveles de productividad. Por otro lado, el análisis cualitativo permite comprender por qué está ocurriendo, explorando percepciones relacionadas con liderazgo, carga de trabajo, comunicación y clima organizacional. De acuerdo con Creswell (2014), este enfoque proporciona una comprensión más completa del fenómeno al combinar datos objetivos con interpretación contextual.
Entre sus principales ventajas destaca, en primer lugar, la visión integral del problema, al complementar datos duros con insights cualitativos que explican el comportamiento organizacional. En segundo lugar, ofrece una mayor validez y solidez del diagnóstico, ya que la triangulación de información permite reducir sesgos y confirmar hallazgos desde distintas perspectivas (Denzin, 1978). No obstante, una desventaja relevante es que implica mayor complejidad, tiempo y recursos, lo que puede representar una limitante en contextos con restricciones operativas.
En conclusión, el uso de un enfoque mixto en consultoría permite generar diagnósticos más robustos, profundos y accionables, facilitando la toma de decisiones estratégicas mejor fundamentadas y alineadas con la realidad organizacional.
Referencias:
Creswell, J. W. (2014). Research Design.
Denzin, N. K. (1978). The Research Act.