Desde mi punto de vista como estudiante, uno de los riesgos de no evaluar ni ajustar la estrategia en tiempo real es quedarse estancado sin darse cuenta, o incluso dándose cuenta pero sin saber cómo avanzar. Un ejemplo que me ayuda a entenderlo es el de una agenda: la agenda sirve para organizar pendientes, pero no hace que las cosas sucedan por sí sola. Si no se revisa y no se actúa sobre lo agendado, la agenda solo muestra que hay cosas pendientes.
Algo similar me ocurre con los KPIs. En teoría, tengo una empresa y también tengo KPIs definidos, pero no he logrado arrancar. En ese sentido, los KPIs no me están dando la solución, pero sí me están mostrando claramente el estancamiento en el que me encuentro, como si estuvieran señalando que hace falta acción. Esto me hace ver que el riesgo no está en no tener indicadores, sino en no saber todavía cómo usarlos para avanzar.
Creo que un sistema de monitoreo de KPIs puede facilitar decisiones más oportunas en entornos digitales cuando se convierte en una herramienta para revisar constantemente lo que está pasando y para tomar pequeñas decisiones que ayuden a ajustar la estrategia. Para mí, los KPIs funcionan más como una señal de alerta que como una respuesta automática, y su verdadero valor está en aprender a usarlos para pasar de la organización a la acción.