Ante la solicitud de un cliente corporativo que presenta problemas de eficiencia operativa, duplicidad de funciones, baja productividad y desarticulación entre áreas, resulta indispensable abordar la situación desde una perspectiva integral y estructurada, propia de la consultoría organizacional estratégica.
1. Diagnóstico inicial
El primer paso consiste en realizar un diagnóstico organizacional que permita identificar las causas raíz de las problemáticas detectadas. Para ello, se propone un levantamiento de información mediante entrevistas semiestructuradas con directivos y mandos medios, revisión de organigramas, descripciones de puesto, procesos clave y análisis de indicadores de desempeño existentes.
De manera preliminar, los síntomas descritos sugieren:
- Falta de claridad en roles y responsabilidades.
- Procesos no estandarizados o mal documentados.
- Estructura organizacional poco alineada a los objetivos estratégicos.
- Débil comunicación interdepartamental.
Este diagnóstico permitirá distinguir entre problemas estructurales, operativos y culturales.
2. Marco de análisis
Como marco de análisis se propone integrar:
- Enfoque de sistemas, considerando a la organización como un conjunto de áreas interdependientes, donde las fallas en una impactan al resto.
- Teoría contingencial, que plantea que no existe una única estructura organizacional óptima, sino que esta debe adaptarse al entorno, tamaño y estrategia del negocio.
- Análisis de procesos (BPM), para identificar redundancias, cuellos de botella y actividades que no agregan valor.
Este marco permite comprender la organización desde una visión holística, evitando soluciones aisladas o parciales.
3. Propuesta metodológica
La propuesta metodológica de intervención se desarrollará en cuatro fases:
- Diagnóstico profundo:
Mapeo de procesos, análisis de cargas de trabajo y elaboración de una matriz RACI para clarificar responsabilidades.
- Rediseño organizacional:
Ajuste del organigrama, redefinición de funciones, eliminación de duplicidades y alineación de las áreas con los objetivos estratégicos.
- Implementación:
Comunicación del cambio, capacitación del personal y establecimiento de nuevos lineamientos operativos y de coordinación interáreas.
- Seguimiento y control:
Definición de KPIs claros (productividad, tiempos de respuesta, cumplimiento de objetivos) y reuniones periódicas de evaluación.
Esta metodología busca no solo corregir ineficiencias, sino también fortalecer la gobernanza organizacional.
4. Evaluación de impacto
La evaluación del impacto se realizará mediante indicadores cuantitativos y cualitativos, tales como:
- Reducción de tiempos de proceso.
- Disminución de duplicidad de funciones.
- Incremento en la productividad por área.
- Mejora en la percepción del clima organizacional.
Asimismo, se recomienda aplicar evaluaciones a 3 y 6 meses para medir la sostenibilidad de los cambios implementados y realizar ajustes oportunos.
Conclusión
Una reestructuración organizacional efectiva requiere un enfoque metodológico que combine diagnóstico, análisis estratégico, intervención estructurada y evaluación continua. Desde la consultoría, este tipo de propuestas no solo atienden los problemas actuales, sino que preparan a la organización para enfrentar futuros retos con mayor eficiencia, coordinación y capacidad de adaptación.