En una ocasión analicé un caso de una empresa de servicios que, después de implementar el trabajo híbrido (presencial + teletrabajo), empezó a tener varios problemas: bajó la productividad, aumentó la rotación de personal y surgieron muchas quejas relacionadas con la comunicación entre empleados y jefes. Ante esta situación, se decidió hacer un diagnóstico interno para entender qué estaba pasando. Por un lado, se revisaron datos como desempeño, ausentismo y satisfacción (parte cuantitativa), y por otro, se realizaron entrevistas a los empleados para conocer su percepción sobre el cambio (parte cualitativa).
Desde mi punto de vista, el enfoque más adecuado para este caso es el mixto, porque permite integrar ambos tipos de información. Una ventaja importante de este enfoque es que proporciona evidencia objetiva y medible, como indicadores de desempeño o niveles de satisfacción, lo que facilita la toma de decisiones. Otra ventaja es que permite entender las causas de fondo del problema, ya que las entrevistas revelan aspectos como la falta de comunicación, el exceso de trabajo o la percepción del liderazgo.
Como desventaja, considero que este enfoque puede ser más complejo y demandante, ya que implica recolectar, analizar e integrar distintos tipos de datos, además de requerir un mayor nivel de análisis e interpretación por parte del consultor. Esto también se relaciona con lo que menciona el material sobre la importancia del juicio crítico y la interpretación contextual de los resultados.
Como resultado del uso del enfoque mixto, se logró no solo identificar que existía un problema de baja productividad, sino también comprender que la causa principal estaba en la falta de claridad en la comunicación, el liderazgo y la sobrecarga de trabajo. Esto permitió generar recomendaciones más completas y accionables, alineadas tanto con los datos como con la realidad que vivían los empleados, logrando un diagnóstico más preciso y útil para la toma de decisiones.