Pues una empresa que no evalúa ni ajusta sus estrategias en tiempo y forma, puede correr el riesgo que poco a poco valla en perdida de mercado y a mediano plazo se vea el impacto económico. Pero lo más frustrante para una empresa seria que no sepa; cuál sea el verdadero motivo o causa para poder hacer un ajuste oportuno, si no; que tendría que hacer un análisis profundo de todo el sistema, el cual conlleva un periodo de tiempo. Posteriormente, rediseñar una estrategia integrando a todos los departamentos de la empresa y, en consecuencia; alinear a todo el personal para llevar a cabo las nuevas acciones para alcanzar las metas de los objetivos planteados, demoraría aún más el tiempo de reacción por recuperar la competitividad deseada.
Caso contrario, si se tuviera un sistema de monitoreo de KPIs, la estrategia junto con los objetivos per se, tendrían que ir en paralelo a las métricas de cada KPI; el cual debe de tener un resultado, una fecha y un criterio verificable y de manera táctica tenga una vinculación para un monitoreo sistemático y se puedan realizar análisis de datos para poder hacer ajustes oportunos de manera ágil.