Desde el día 1 debemos saber algo muy simple: ¿estamos vendiendo o no?
Hoy en día diseñamos tableros llenos de indicadores, métricas y reportes… pero corremos un riesgo muy grande: perdernos en los números y no darnos cuenta de que la venta se está cayendo.
Podemos tener cientos de KPIs que nos digan muchas cosas, pero hay uno que nunca puede faltar:
¿está sonando la caja?
¿hay dinero para pagar la nómina?
Ese es el indicador más real del negocio.
Esta materia me ha gustado mucho porque me ha ayudado a ver cosas que antes no veía y a identificar indicadores que no conocía. Pero también me deja una reflexión muy importante:
no podemos perder el enfoque del día a día.
Los indicadores deben servir para mejorar el negocio, no para distraernos de lo esencial.
Porque al final, es muy simple:
si no hay venta, no hay negocio que analizar, ni controlar.
Hoy en día diseñamos tableros llenos de indicadores, métricas y reportes… pero corremos un riesgo muy grande: perdernos en los números y no darnos cuenta de que la venta se está cayendo.
Podemos tener cientos de KPIs que nos digan muchas cosas, pero hay uno que nunca puede faltar:
¿está sonando la caja?
¿hay dinero para pagar la nómina?
Ese es el indicador más real del negocio.
Esta materia me ha gustado mucho porque me ha ayudado a ver cosas que antes no veía y a identificar indicadores que no conocía. Pero también me deja una reflexión muy importante:
no podemos perder el enfoque del día a día.
Los indicadores deben servir para mejorar el negocio, no para distraernos de lo esencial.
Porque al final, es muy simple:
si no hay venta, no hay negocio que analizar, ni controlar.