Ante la situación planteada, la empresa podría implementar dos acciones prioritarias. Primero, centralizar la información operativa y de desempeño en un sistema de visualización de datos que permita a la gerencia tomar decisiones basadas en evidencia. Segundo, rediseñar el sistema de KPIs para alinearlo con los objetivos estratégicos y asegurar su actualización periódica mediante rutinas de seguimiento claras.
Una herramienta tecnológica adecuada sería Power BI, ya que permite integrar datos de distintas fuentes y generar dashboards en tiempo real. Esto facilitaría la visualización de indicadores clave para la dirección, reduciendo la dispersión de información y mejorando la velocidad y calidad de la toma de decisiones.
En cuanto a los KPIs, se podrían aplicar los siguientes:
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Tiempo promedio de entrega de proyectos (operaciones): reducir en un 15 % el tiempo de entrega en los próximos tres meses. Este KPI es adecuado porque mide eficiencia operativa y cumplimiento de compromisos.
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Tasa de conversión de clientes potenciales (marketing): aumentar en un 10 % la conversión trimestral. Permite evaluar la efectividad de las estrategias comerciales.
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Índice de satisfacción del cliente – NPS (experiencia del cliente): mejorar en cinco puntos durante el siguiente semestre. Refleja la percepción del servicio y la fidelización.
Para mejorar la productividad del equipo remoto, propondría una estrategia basada en planificación semanal estructurada y comunicación asincrónica. Esto implica definir objetivos claros por semana, priorizar tareas y evaluar resultados mediante entregables, no por control horario. Complementariamente, se establecerían espacios breves de retroalimentación y programas de bienestar digital para evitar la sobrecarga laboral.