Actualmente los mercados son muy dinámicos, por lo que el riesgo principal de una empresa que no evalúan ni ajustan sus estrategias en tiempo real, es el declive o la quiebra.
Entre otras cosas, se pueden presentar fallas que les cuesten la pérdida de clientes antes de que sean detectadas en un reporte. Pueden estar fallando en actividades importantes que incluso pongan en riesgo su percepción por los clientes en el mercado. También corren el riesgo de invertir en tendencias o campañas publicitarias que ya no sean rentables. De igual forma, se pueden perder oportunidades de mercado que pasen desapercibidas por la empresa y al detectarse tarde ya hayan sido satisfechas por sus competidores.
Debido a lo anteior, un sistema de monitoreo de KPIs puede facilitar la toma de decisiones basada en evidencias que sean más oportunas en entornos dinámicos como los digitales.
Estos sistemas pueden activar alarmas automáticas que permitan identificar anomalías en los resultados y así poder pausar y ajustar los procesos o actividades que sean necesarias para retomar el rumbo.
Un buen sistema de indicadores combinado con tecnología va a permitir que todos los tomadores de decisiones tomen decisiones con la misma información que se encuentre siempre actualizada. Es decir, facilitará el entendimiento entre las áreas y podrán tomar decisiones más adecuadas dependiendo de la situación que viva la empresa.