En una empresa simulada de 100 empleados dedicada a servicios administrativos, se detectó una rotación de personal inusualmente alta, especialmente en puestos operativos y administrativos de primer nivel. En menos de un año, cerca del 35% del personal había salido de la organización, lo que comenzó a impactar en la continuidad de los procesos, la carga de trabajo del personal estable, los costos de reclutamiento y capacitación, y el clima laboral. Ante esta situación, la dirección decidió realizar un diagnóstico interno para identificar las causas reales del problema, ya que existían distintas hipótesis: bajos niveles de satisfacción, liderazgo deficiente, falta de oportunidades de crecimiento y problemas de comunicación interna.
Considero que el enfoque más adecuado para abordar esta problemática es el enfoque mixto, porque permite integrar datos cuantitativos y cualitativos. Por un lado, se pueden aplicar encuestas de clima laboral, medir índices de rotación, ausentismo y antigüedad promedio. Por otro, se pueden realizar entrevistas o grupos focales para conocer percepciones, experiencias y motivos de renuncia que no siempre aparecen en los números.
Dos ventajas de este enfoque son, primero, que ofrece una visión más completa del problema al combinar medición objetiva con interpretación contextual; y segundo, que mejora la calidad del diagnóstico, ya que permite validar hallazgos desde distintas fuentes. Su principal desventaja es que requiere más tiempo, organización y recursos para recopilar e interpretar la información.
En una empresa con alta rotación, quedarse solo con los números es como querer cerrar el mes viendo únicamente ventas y no flujo de efectivo: incompleto y peligroso. El enfoque mixto da una base más sólida para tomar decisiones correctivas realmente útiles.