Desde mi poca experiencia pienso que una empresa que "vuela a ciegas" sin ajustar su estrategia se expone a peligros críticos tales como no cumplir sus objetivos y menos esperar que sus procesos tengan mejoras.
En el mundo digital siempre avanza, con o sin nosotros, lo que funcionó en 2020 (como le pasó a LogixMarket) puede ser irrelevante hoy. Si no es medible, no es mejorable!!!, y corremos el riesgo de no avanzar mientras la competencia nos va a rebasar con nuevas tecnologías.
Sin monitoreo, podríamos estar invirtiendo dinero en campañas de redes sociales que atraen tráfico pero no ventas (baja conversión), lo que eleva nuestros costos innecesariamente.
Como vimos en el caso, la satisfacción postventa cayó. Si no medimos esto en tiempo real, no te das cuenta de que el cliente está molesto cuando ya se fue con la competencia y recuperar su confianza es mucho más caro que mantenerla. Y sin datos, la dirección general decide por instinto, lo cual es sumamente arriesgado en entornos de alta incertidumbre.
En LogixMarket, los KPIs revelaron que el problema no era el tráfico, sino la conversión. Esto permitió que la empresa dejara de preocuparse por el marketing y se enfocara en lo que realmente fallaba: la experiencia de compra.